Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Archivar para el mes “octubre, 2014”

Lluvia

lluvia de pasion

Miró por la ventana, el bosque se extendía a sus pies.

Sabía que era un bosque porque los libros que la rodeaban así se lo habían dicho. Sabía incluso distinguir cada una de las especies vegetales que componían ese bosque.

Aprendió que los árboles podían ser de hoja caduca y de hoja perenne. No era difícil, solo debía aguardar a eso que llamaban “Otoño” para distinguirlo.

En el invierno vio como los denominados abetos cubrían sus hojas con un manto blanco nombrado “Nieve”, agua solidificada fría y húmeda.

Tropezó en los libros con el significado de su nombre.

“Lluvia: Precipitación de agua de la atmósfera que cae de las nubes en forma de gotas.”  Aquel día dejo de ver el bosque para mirar al cielo.

No siempre había nubes y de haberlas nunca eran iguales. Aprendió a distinguir esas que la nombraban. Grises y compactas. En algunas ocasiones su nombre caía manso y apaciguado; en otras, torrente enfurecido, arrasaba la tierra haciendo peligrar los arbustos más débiles.

Mil veces estuvo a punto de sacar la mano por esa ventana y sentirla. Mil veces la metió en el bolsillo esperando que pasaran las ganas.

Lluvia conocía el mundo desde los libros.

Lluvia veía el mundo a través de un cristal.

Aprendió a distinguir la primavera del verano por la inclinación de los rayos del Sol que entraban en la habitación. Por el verdor de las flores, por el cantar de los pájaros.

Vivía encerrada en su torre de marfil.

Lluvia nunca abriría la puerta de su mazmorra.

El bosque mágico

 

Besos-34

Saliste de casa tan presurosa que llegaste a la cita demasiado temprano. Lo comprobaste al mirar la hora en el reloj.

Subiste las escaleras…

Bajaste…

Volviste a subir…

Silencio en aquella hora temprana de verano. Ningún corredor se anima a madrugar y cumplir los kilómetros establecidos antes de que el sol haga imposible la carrera.

Bajaste las escaleras…

Subiste…

Volviste a bajar…

Una carretera ausente de coches en aquella hora temprana de verano. Un maldito autobús que pasó a deshora llevándote al destino demasiado pronto. Lo comprobaste al mirar de nuevo la hora en el reloj.

Subiste las escaleras…

Bajaste…

Volviste a subir…

Silencio desde la baranda de madera que permite ver en el cercano parque un velador vacío. Horas después cambiarías el café por acariciaros el desnudo antebrazo con la yema de los dedos, ante la mirada indiferente de una pareja que decidida a quemar los excesos de la noche, corre.

Bajaste las escaleras…

Subiste…

Volviste a bajar…

Silencio…

Miradas al camino…

Sonrisa…

Abrazo…

Lenguas que se reconocen…

Cuerpos que se acoplan…

Pinos, tierra y rocas…

El bosque mágico.

Dolores Leis Parra

Reportera en Pandora Magazine

Quiero compartir con vosotros una noticia que me hace especial ilusión. La revista Pandora Magazine me ha ofrecido la posibilidad de colaborar con ella cubriendo algunos eventos literarios de los muchos que se realizan en Madrid.

Esta mañana ha tenido lugar la prueba de fuego. En el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Callao se fallaba el I Premio Dos Passos de primera novela, y allí estaba yo, libreta en mano para tomar nota e informar de todo lo que sucedía.

Os dejo el enlace a la crónica. Ojalá os guste porque para mí ha sido una satisfacción cubrir este acto, el primero de los muchos que espero compartir con vosotros.

http://www.pandora-magazine.com/cajon-desastre/fallo-del-i-premio-dos-passos-a-la-primera-novela/

El mismo aeropuerto

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Otra madrugada y el mismo aeropuerto…

La misma despedida que se repite una y otra vez. La que no pude darte.

Nuevo destino y otra aventura…

Y yo aquí, en mi Madrid; con estos pies de cemento que se agrietan bajo los hielos del alma y muñones en la espalda. Unas incipientes alas de papel cebolla.

Dolores Leis Parra

Hoja en blanco

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Los asiduos al blog habréis notado que hace días no publico ninguna entrada.

No son falta de noticias, ni siquiera de palabras. Culpemos al tiempo que en estos días ha corrido en mi contra. O a mi cabeza, que está pero no está, persiguiendo sueños y quimeras en el complicado devenir literario.

Hace días que no subo entrada al blog y eso no es bueno, porque una hoja en blanco no invita y cada invitación no entregada, es un lector que se pierde entre las imágenes del televisor.

Dolores Leis Parra

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