Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Archivar para el mes “junio, 2014”

Un día más hago camino

alargo-camino

Un día más hago el camino que me lleva junto a ti.

Empieza el día cuando aún brilla la luna,

los años han logrado hacerme madrugar si que una queja salga de mis labios.

Me sumerjo en ese metro que sin obreros que trabajen en sábado discurre vacío y callado.

Tarda media vida en llegar, la otra mitad avanza todavía más despacio.

Una estación ruidosa, un viejo autobús cuyo motor tose cansado,

pueblo a pueblo, todos con campanario, aguardan mi paso.

Avanzamos entre campos de girasol y trigo, ventas abandonadas a los lados,

y tú al final del camino esperando.

Dolores Leis Parra

 

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Diana

Leer poesia_Alan Rubin

Leo poesía de grandes poetas, de poetas medianos, de pequeños poetas,

no entiendo la poesía (me encojo de hombros)

no comprendo el poema pero avanzo otra página.

Insisto y descubro con sorpresa que soy yo la diana de sus palabras,

solo yo, solo mías, solo a mí… (sigo leyendo extrañada)

Es entonces cuando un viento frío recorre mi espalda,

y comprendo el sentir del poeta, que entre dudas, certezas y desganas,

como aguijón de dardo apunta y clava

Dolores Leis Parra

Gracias (y miles de sonrisas)

Foto de perfil

En mi cuaderno, a la izquierda del ordenador, hay un poema que anoche retrasó mi sueño durante varias horas en las que traté (con mayor o menor acierto) de sentir, cantar o contar aquello que deseaba compartir. Hoy ese poema, cuyo espacio ocupo con estas letras ha de esperar otro día para ser leído, me disculpo ante el poema, me disculpo ante los poetas y me disculpo ante mi lector que buscando poesía va encontrar una noticia personal que me hace muy feliz compartir.

Hoy 21 de junio se ha hecho público el fallo del “I Certamen Ángeles Palazón González “que organiza “Acantilados de Papel”, mi cuento Una navidad en blanco y negro ha obtenido el segundo puesto y formará parte junto con otros relatos seleccionados,de una antología sobre cuentos navideños.

Quiero agradeceros vuestra fidelidad, vuestros comentarios, vuestros me gusta en facebook, las veces que me compartís las entradas de este blog, agradeceros el que estéis ahí y hayáis escogido mis textos para leer. Este premio también es vuestro.

Muchas gracias a todos.

http://acantiladosdepapel.blogspot.com.es/2014/06/informe-final-del-certamen-cuentos-de.html

Dolores Leis Parra

La familia

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Afrontó aquel último tramo de carretera tras abandonar la A-5, con mayor velocidad de la recomendable, pero conforme se acercaba al pueblo fue levantando el pie del acelerador, no quería que nadie supiera que estaba allí. Llegaba de noche. Protegida por esa oscuridad total que proporciona la luna nueva. Como si de un coche fantasma se tratara, hasta los faros apagó, para que su halo, no se abriera paso entre la negrura que la rodeaba.

Un silencio sepulcral sobrevolaba la calle, pero bien sabía que todo era un espejismo. Detrás de las ventanas, ocultas tras persianas de aluminio, gemelas evolucionadas de las que antaño eran madera; pares de ojos entornados por la hinchazón que produce el sueño, seguían cada uno de sus movimientos. Calma nocturna engañosa, de un pueblo que nunca duerme.

Hacía frío, la centenaria casa se levanta ante ella, altiva, sombría, fantasmal. Llevaba años cerrada, desde el día en que enterraron a los padres. Aquel día juraron no volver y le molestaba incumplir ese juramento, pero tenía la certeza de que no era sólo ella quien lo hacía. El llavín giró con un chirrido parecido al llanto. Entró furtiva, como hace el ladrón en casa ajena. No había luz ¡Será cabrón!, tampoco teléfono ¡Me cago en…! Mira que su madre no se cansaba de decirlo “tú hermano es mala gente hijita, muy mala gente”

― Sabía que vendrías.

La llama iluminó el rostro, miraba desafiante mientras encendía el cigarrillo, sin perder esa media sonrisa fabricada a tajo de bisturí.

Sonrió también ella, y su sonrisa natural era calco de la otra. Desde niño siempre quiso parecerse, envidiaba todo lo que tenía, hasta lo que no se podía dar  “es un chico raro tu hermano… debemos cuidarnos de él”

Al inhalar del cigarro, pudo ver en el tenue resplandor lo que buscaba. Lo que su madre no sabía es que ella era igual de mala. La genética había hecho estragos en su familia, que escondida tras una máscara de dignidad, era capaz de cometer las mayores atrocidades. Hoy pondría fin a ese linaje.

Años de práctica no podían hacer que errara el tiro. Entre ceja y ceja, la marca de Caín. Un hilo de sangre se deslizaba entre los espantados ojos hasta colarse en el maldito tajo que ni en el crucial momento del disparo, había dejado de sonreír.

Dejo caer la pistola. Cumplió su palabra. Sólo había sitio en la familia para un asesino y ese honor, le correspondía a ella.

Dolores Leis Parra

Relato publicado en la Revista Covibar de Septiembre 2013

Testamento vital

testamento vital

Había dejado todo atado. Demasiadas veces había estado al otro lado del cristal viviendo escenas que no deseaba se repitieran delante de a él.

Amigos tenía muchos ¿pero lo bastante fuertes como para cumplir sus deseos…? Serias dudas le asaltaron a la hora de elegir, al final creyó que el más indicado era ese cuya amistad siempre había estado cogida con alfileres. No le temblaría la voz al dar la orden que con anterioridad habría dejado firmada de su puño y letra. Testamento vital lo llamaban, vital que viene de vida y lo redactas para acelerar la muerte ¡Vaya contradicción!.

El ataúd cerrado, imprescindible e innegociable. Nada de llantos frente al féretro, si los deudos querían lamentarse que lo hicieran lejos de su mirada… ¿Qué mirada si las córneas serían donadas? al menos no tenía ni miopía ni astigmatismo- se consoló- quien las recibiera no llevaría gafas ni lentes de contacto. Nunca se hizo donante pero siempre tuvo claro que deseaba que sus órganos fueron aprovechados, lo reiteró una y otra vez hasta dejarlo grabado en la mente de sus familiares ¡Hasta eso respetaron!. Quizá alguno de esos órganos no estaba en tan buen uso como creía pero a caballo regalado… siempre estaría más sano que el de aquel que lo recibía. Ojalá la huella del tabaco se haya borrado de sus pulmones, hacía más de una década que había dejado de fumar y le parecía cruel que el receptor se ahogara subiendo las escaleras por un vicio que posiblemente su enfermedad nunca le permitió disfrutar.

Acertó en su elección, aquel amigo cumplió bien el mandato, demasiado bien se atrevería a decir. Aún seguía vivo cuando empezaron a descuartizar su “no cadáver”.

Dolores Leis Parra

Vaya pues mi admiración

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A Fernando López Guisado, Poeta

Admiro a los poetas que se lanzan a la vida mirándola de frente, asiendo sus astas con bravura.

Poetas dejando que cientos de palabras broten de sus labios. Tradición oral de un arte al que algunos se empeñan en poner cercas porque es, no lo duden, poesía cojonera. Me viene esa frase tan manida “políticamente incorrecta”.

¡Disculpen! Me disperso, olvidaba que hablamos de poesía, de palabras enlazadas en versos y estrofas, no de modos y modales… Regreso pues a los poetas que sin temor a los presagios de un auditorio vacío por el miedo, continúan desde su atril sin caer en el desaliento con el difícil arte del poema, ofreciendo recitales con la valentía del que busca dejar huella. O con la inconsciencia del que se sabe apaleado por la certeza y nada tiene que perder.

Dolores Leis Parra

Prosa

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No entiendo que pasa, me descubro buscando la rima fácil entre las palabras que salen de mi pluma.

No quiero hacerlo, tacho, y tacho, y tacho hasta convertir el cuaderno en un borrón azul que persigue relatos…

Como a los quince años, sigo obsesionada por encontrar ese ritmo que transforma la prosa en poesía.

Dolores Leis Parra

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