Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

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Tejiendo en las alturas

Soy tejedora del viento,
Aymará me llaman, como mi pueblo.
Elevo mis brazos a los dioses del volcán
acarician mis pies los señores del desierto.
El altiplano es mi hogar
deambulando entre el frío y el fuego,
las tardes laborando con mis manos,
como hicieran los ancestros,
los ropajes que nos cobijan en invierno.
La sangre que cubre mis dedos
pinta el manto de atardeceres
y la leche, derramada de mis pechos,
tiñe la lana que forma las nubes
surcando el cielo.
Aymará me llaman, cómo mi pueblo,
¡Somos tejedoras del viento!

Poesía: Dolores Leis Parra
Coreografía: Alejandra Caverlotti
Música: Víctor Jara
Versión: Inti-Illimani
Bailarinas y figuración: Madres y apoderados 1º Medio A Liceo Bicentenario Talagante

El beso de Marte

Si el mar está calmado
no pongas rumbo hacia la costa
rodéate de olas que amurallen el corazón
haz crecer un foso entre tú y las rocas.
No prestes oído a los cánticos del faro,
su melodía siempre engaña a los incautos,
ni permitas que te deslumbre la luz
que envuelve a las sirenas,
te obligarán a encallar en el latir de su cabello.
No dejes que la brújula enloquezca
Marte está demasiado escondido
para encontrarlo sin ayuda de unos versos.

Dolores Leis Parra

Mujeres

Soy las mujeres que alguna vez
vieron en mí los hombres,
soy aquella que besaste
con sabor a vino tibio,
aroma de tabaco y fuego en la espalda,
soy todas las que me nombran y habito,
también la que quiso ser dios
y sólo fue ella misma.

Dolores Leis Parra

La falda muy corta

Cuando la viste entrar supiste que se iba a liar, en realidad lo sabías de antes, cuando sin esperarlo, tus hijos llegaron y ocuparon un lugar en primera fila. De nada sirvió el apresurado mensaje, ni tampoco ayudó el numeroso público que abarrotaba la sala, fue escucharse, en el silencio del poema, la puerta que se abría y todos, sin excepción, giraron la cabeza para ver quien era el desalmado que se atrevía a llegar tarde al recital.
Y allí estaba ella, altiva, arrogante, desafiante con quienes buscaban cuestionarla, hermosa como siempre, una exótica flor en aquel jardín de oscuros intelectuales, con la sonrisa pintada de rouge y la falda varios centímetros más corta de lo recomendable en un acto de esas características, pero… así era ella y todo se lo perdonabas, hasta aquella interrupción incómoda que hizo levantarse a los dos adolescentes que apenas empezabas a recuperar tras el divorcio y que la miraron de manera despectiva mientras abandonaban la sala.
Quizá algo bueno saliera de esa situación, pensaste, la presentación de tu nuevo libro andaría de boca en boca por muchas semanas, publicidad añadida que siempre es de agradecer, por lo que calmado el revuelo y gran parte de los murmullos, indicaste con un gesto a la mujer que aguardaba junto a la puerta que ocupara una de las sillas que había quedado vacía y carraspeando, para captar de nuevo la atención del respetable, diste comienzo a una nueva lectura.

Dolores Leis Parra

Viaje al Norte

No hace falta viajar a Alaska
para interiorizar el camino.
Cree el viajero que la sabiduría
se adquiere observando,
tras el cristal sucio de la kombi,
el olvido.
Muestra condescendiente a la retina,
sin más humildad que el yo,
la mirada ficticia de la cámara
y cree que la espiritualidad
es desplazar la materia
desconociendo que el camino
es mucho más que un puñado
de kilómetros recorridos.

Dolores Leis Parra (Inédito)

Eres tú mi príncipe azul…

Portada del cuento
Trabajo de la profesora Luisa Arroyo y su hija

      

Desde el Liceo Luis Humberto Acosta, en la comuna de El Monte, me invitaron a escribir una introducción que diera pie a un baile de cuento que se realizaría durante el Café Literario organizado para finalizar los actos que conmemoraban la semana del libro.

Mi admiración y agradecimiento a los pequeños príncipes y princesas que pusieron alas a mis palabras: Krishna, Amaranta, Crishna, Karla, Antonia, Scarlett, Andrés, Benjamín, Gonzalo, Luis y Yostin.
Nada más bello que su sonrisa.
Nada más hermoso que su cariño.

CUENTO PARA UN VALS
Había una vez, en un país no tan lejano, un hermoso palacio coronando la montaña. Los príncipes habían partido en busca de aventuras deseando conquistar nuevas tierras y convertirse en recordados guerreros. Las princesas, por su lado, marcharon también en busca de sus propios cuentos dejando entre sus muros al rey solo y triste.
Pasaron los años y ninguno regresaba, cansado el anciano rey de que sus palabras sólo obtuvieran silencio como respuesta decidió dar un gran baile con el que llenar de alegría su corazón y los altos techos del palacio; mandó descorrer las cortinas, encerar los suelos hasta convertirlos en espejos y engalanar con lazos y globos las paredes.
La noticia de los preparativos corrió por los distintos reinos llenándose el lugar de vecinos que deseaban acompañar al rey y participar de la fiesta.
Llegaron los príncipes que, nerviosos, paseaban de un lado a otro por la escalinata, tropezando entre sí cada pocos pasos.
Aurora despertó de su sueño.
Blancanieves abandonó el bosque.
Bella visitó su cabello con pétalos de rosa.
Y Cenicienta se calzó de nuevo los zapatitos de cristal.

¡Silencio! Parece que alguien viene…
¡Sí! ¡Son cascos de caballos! Se acerca un carruaje…
¡Miren! La sala está iluminada…
¿Escuchan? Es la música que se filtra por las ventanas. Hay risas en el palacio…
Ya están aquí las princesas ¡Qué comience el baile!

Dolores Leis Parra

(Música de fondo)
Eres tú mi príncipe azul…

Pequeños príncipes y princesas junto a las profesoras Luisa Arroyo (5º Básico) y Alejandra Caverlotti (coreógrafa y profesora de yoga)

 

 

Encuentro

Imagen de google

Pregunté, como se me dijo en el email, por la dueña del departamento, supe que había habido un error en las fechas y no me esperaban hasta el día siguiente aunque, por fortuna, la que iba a ser mi casera se encontraba en casa, la curiosidad del joven pasó por indagar si era «la española», como si sólo mi nacionalidad fuera importante en esa situación, para replegarse de nuevo en el silencio de los monitores que vigilaban los largos pasillos y al negocio que se cocía en su teléfono móvil.
Dos perros, uno blanco y otro negro, precedieron en las escaleras primero unas piernas, luego un grueso chaquetón de hombre para finalmente dar paso al rostro que intentaba ocultar la vejez con una capa de maquillaje de colores imposibles, pero lo más llamativo no era la pintura grotesca que cubría sus párpados o labios, sino la mata de pelo rojizo cardado que más parecía sacado de una tienda de disfraces que cabello natural. Soy coja, me dijo a modo de saludo, aunque yo nunca percibí su cojera, al contrario, siempre me costó seguirla el paso.
En España decimos que más sabe el diablo por viejo que por diablo; esa mujer, además de vieja, era la reencarnación femenina del demonio y yo, sobradita como llegué, creyéndome de vuelta de todo, caí de bruces en sus garras.

Dolores Leis Parra

Caminos de barro

Fotografía internet

La lluvia
embarra desde el martes los caminos
anuncia
que el llanto del cielo
perdurará en el altar de los siglos.

Dolores Leis Parra (Inédito)

Mujer-isla

Florecer (Sara Fratini)

Y de nuevo el vacío,
el silencio que envuelve a la Mujer-isla
perdida en un océano
de personas que la ignoran.

Desea escapar de esa Tierra de Nadie
alejarse de las raíces de los versos
que en su rápida lectura, todo dice
a aquel para el que fueron recitados.

Tiene la certeza de que en esos labios
la Mujer-isla sería un volcán en erupción,
su torrente de palabras lava ardiente,
cenizas el corazón que llora en el centro de la sala.

Dolores Leis Parra
(Inédito)

 

Frases ya escritas

…despierta el metro con su carga de insomnes (1 de Noviembre, 2014)

…muñones de dedos amputados señalando un corazón (Entelequia, 2015)

…El silencio se adueñó de los altos techos (El pasado en cada esquina, 2015)

…Morfeo (no) tiró la toalla (Matrix, 2015)

…no vio la sombra, tampoco la sombra que seguía a la sombra (El pasado en cada esquina, 2015)

…y alegra esa cara Maxwell, que estamos en España (El último Bernal, 2013)

…Cuesta no pensar en nada, tan sólo escribir (Mediodía, 2017)

…si nos anclamos al pasado renegando del futuro ¿qué sentido tiene desafiar al presente? (Relatividad, 2017)

Dolores Leis Parra

 

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