Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Archivar para el mes “julio, 2014”

Cierre estacional

Volvemos en Septiembre

Domingo, un día atípico para cerrar por vacaciones. Lo normal hubiera sido que lo hiciera el viernes y así coger dos días más por el mismo precio (las vacaciones empezarían a contar a partir del lunes), pero ya me conocéis tengo la mala costumbre de ir a mi aire y como soy mi propio jefe a nadie más que a mí he de rendir cuentas.

No tengo duda que es el momento ideal, acabo de terminar una nueva novela ¿os lo había contado? y entre esperar las impresiones de quienes amablemente se han ofrecido a ser primeros lectores y dejarla reposar, podré dedicarme a escribir cuentos, relatos y microrrelatos con la indolencia que produce el periodo vacacional. En el caso de éstos últimos aseguraros que con mi natural impaciencia, una vez escritos me costará no sucumbir a la tentación de compartirlos; pero os dejaré descansar que bastante fieles habéis sido a lo largo de todo el curso (¿puedo fantasear con que me echaréis un poquito de menos?) y os quiero fresquitos para la avalancha otoñal.

No dijo adiós, sino hasta luego.
Apagó el móvil y bajó la tapa del ordenador.
Se armó de cuaderno y bolígrafo (bic por más señas).
A mediados de julio se enredo en una frase.
A finales de agosto se perdió en las palabras.
En otoño le tragaron las letras y su laberinto…
Fue un adiós y nunca lo supo.

Escribí estas palabras hace unos días, buscando una despedida de amigos, un hasta luego. Sin embargo no sé porqué me salió un verso demasiado solemne que parece decir más de lo que pretende. No es un adiós, ni mucho menos aunque al igual que en el poema me armo de cuaderno y bolígrafo, bic, por supuesto, pero no apago el móvil ni el ordenador, podéis seguir mis pasos a través de facebook dolores.leisparra.1 y de twitter @DoloresLeis. Y al contrario de su último verso, no es un adiós y lo sé.

Ya termino que me enrollo y no acabo. Desearos un feliz verano, que disfrutéis de la playa, de la montaña, de la ciudad o del destino elegido para pasar estos meses estivales. Que aprovechéis para leer, escuchar música, conocer nuevos lugares, tiraros a la bartola, vuelta y vuelta sobre una toalla, dormitar, perrear o cualquier otra actividad a la que no podéis dedicaros al 100% el resto del año y os haga feliz. Y tened presente lo que Schwarzenegger dijo al finalizar Terminator:

Volveré (y no es una amenaza).

Dolores Leis Parra 

 

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Noche sevillana

junio8

Si miras alrededor
en la noche sevillana
guitarras y palmas.
Realidad no tan real
que adoran los turistas
ignorando que cada cante,
cada taconeo,
cada lamento de guitarra,
es un niño que aguarda
sopas de pan con que engañar el hambre
del cuerpo y del alma.

Dolores Leis Parra

Malos tiempos

Lo que el viento se llevo

Corrían malos tiempos para la edición. Los libros eran un bien escaso. Quién poseía uno, lo guardaba celosamente en su casa. Se habían escuchado demasiados casos, en que las cámaras acorazadas de los bancos, habían sido desvalijadas buscando tan preciado botín.

Pedro, con mucho esfuerzo, había llegado a preservar cinco ejemplares, que a pesar de su deterioro, eran lo más valioso que aquella casa de diseño moderno, contenía. Una buena herencia que dejar a su muerte -que por cierto, le pisaba los talones- a unos hijos que no les darían más valor que el vil metal en que estaban tasados.

Donarlos a la Biblioteca Universal, era otra opción. Aquel edificio albergaba cerca de un millar de ejemplares, que tras el desastre había conseguido reunir. Allí, estaban expuestos en vitrinas, y lejos del contacto con la gente, los libros se acartonaban, se quebraban en la asepsia de un ambiente propicio para el material, pero nefasto para el contenido. Un libro no es nada sin unas manos que lo toquen, sin unos ojos que lo lean.

Introdujo un ejemplar por caja –los sobres darían pistas del contenido pudiendo extraviarse sin llegar a su destino- y franqueados como corresponde, cada paquete partió en una dirección diferente. Confiaba en las personas que había elegido. Lectores que acariciarían o sobarían, según la delicadeza de los dedos, que dejarían caer distraídas gotas de café sobre sus páginas, marcarían con pequeñas dobleces la parte superior de la hoja, y llegada la noche, vencidos por el sueño, cerrarían los ojos saboreando el mundo mágico al que habían sido transportados.

Sólo uno de ellos demostró no ser digno de esa confianza, cambio el libro por la versión cinematográfica, porque… ¿Quién puede resistirse a Vivien Leigh en el papel de Escarlata O’Hara?

Dolores Leis Parra

Este relato fue Primer finalista en Concurso de Microrrelatos Especial Sant Jordi 2014 organizado por la revista digital Pandora Magazine.

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