Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Archivar para el mes “septiembre, 2013”

Abandonada

 

P1030045

Buscando estar y estando, llegó a la orilla, cansada. Primero un pie, después otro, hasta alcanzar el punto exacto que buscaba. Un estremecimiento, de placer, o de frío, o de miedo, o de vergüenza por la desnudez que el agua se negaba a ocultar sospechando, que ojos traidores acechaban detrás de las matas.

Flexionó las rodillas, permitiendo al río ceñir su pecho, salpicar el rostro, lamer las puntas del cabello mientras recordaba, cuentos de seres encantados, de peces de colores y buques amarrados que el padre le contaba. Escuchó el cantar de las sirenas, a través del viento le llegaba desde un mar que cercano al pueblo quedaba. Cerró los ojos, el húmedo cabello se hizo corona flotando alrededor como si de algas se tratara. Mientras, las voces la llamaban. Las manos empujaban pero la corriente enemiga la esquivaba, ella, empeñada en hundirse; el río negando convertirse en morada dejó el cuerpo entre las rocas, desmayada. La luna besó sus labios, el aliento de la noche templó el alma; la desnudez cubierta por el otoño que llegaba.

Sin buscar estar y estando, la encontró un caballero que pasaba, miró asustado hacia otro lado y no dijo nada.

 

Dolores Leis Parra

 

Anuncios

Auxiliar de biblioteca

Librería

Casi año y medio ha tenido que pasar, pero ya está en casa.

Durante este tiempo han sido muchas, demasiadas, las cosas que me han ido sucediendo. Siempre hay un antes y un después. Un día me desperté con ese vacío que ya no llenan ni los hijos adultos ni el marido ausente, y que apenas si paliaba durante algunas horas la pasión que desde niña me envuelve.

He sentido, siento, fascinación por las bibliotecas, me parecen lugares mágicos donde cualquier cosa puede suceder. Por desgracia mi formación académica no me permitía embarcarme en unos estudios de biblioteconomía pero descubrí que existían los cursos de auxiliar de biblioteca y quise apuntarme a uno. Para acceder a ellos debía darme de alta en el inem, la otra opción era abonar una cantidad bastante elevada en esos mismos centros y realizar el mismo curso de manera particular. Que conste, que me sentía bastante violenta al hacerlo. No buscaba  empleo y me remordía la conciencia por si tenía la “suerte” de que me llamaran para alguno. Yo lo único que deseaba era hacer ese curso y entonces sí, buscar un trabajo relacionado con los libros.

Antes de llegar al Ife de la Cámara de Comercio pasé por un cursillo de BAE (Búsqueda Activa de Empleo) que evidentemente no me sirvió para encontrar trabajo pero sí para conseguir esa plaza que tanto ansiaba en los cursos que el paro ofrecía a desempleados.

Fui una de las seleccionadas, 17 eran las afortunadas y mí única baza, como puse en las observaciones de la solicitud, mi amor a los libros. Decir que era la más aplicada de mi curso tal vez suene pretencioso y exagerado, pero pocas me superaban en ganas. Sólo un día falté a clase y coincidió con la muerte de mi suegro.

 

Aunque el curso finalizó en mayo de 2012, tras algunos retratos y otros inconvenientes, hoy es el gran día. Por fin llegaron los certificados. Tengo en mis manos el documento, con el que la Comunidad de Madrid, el Ministerio de empleo y seguridad social y el Fondo social Europeo de la Comunidad Europea, acreditan que Dña. Dolores Leis Parra con D.N.I. xxxxxxxx ha participado con aprovechamiento en el curso: AUXILIAR DE BIBLIOTECA Y CENTROS DE DOCUMENTACIÓN, celebrado en Madrid del 26 de Marzo de 2012 al 28 de Mayo de 2012.

He estado tentada de subir una foto de dicho certificado para acompañar este texto, aunque al final no me ha parecido demasiado correcto. Pero no me molestará presumir de título si alguien a nivel particular, desea que se lo muestre.

Dolores Leis Parra

Fantasmas

2013-09-14 19.42.21

En el viejo caserón los fantasmas, portando maletas cargadas de sustos inconclusos, abandonan a hurtadillas su morada.

Los vivos sustituyen el sonido de cadenas por el wasap y el email. Las blancas sábanas de algodón, se tiñen de colores chillones sobre un tejido indefinido que no se arruga con los lavados.

Los fantasmas del viejo caserón buscan casa de alquiler, habitación o fonda, donde la modernidad no esté todavía instalada.

Dolores Leis Parra

Día de lluvia

2013-09-11 14.06.34

Soledad bajo la lluvia,

mojada, perdida, arrugada

la camisa bajo el peso de las gotas,

más no doblegada.

El vacío de tu nombre en la mirada,

cansada de oír vanas palabras

que quieren teñir de rojo

el gris de las campanas.

De cobardes y sequías

Los cuentos, relatos y entradas de blog son como la vida, unas veces te llegan de frente, te miran a los ojos y sabes con exactitud lo que quieres contar, otras, se ocultan en los recovecos de la mente y por más que tratas de localizarlos es casi imposible llegar a ellos, sobre todo porque como buenos jugadores, van cambiando de lugar, conforme sienten que te acercas.
A un verano intenso y prolífico en lo que a literatura se refiere, vivo ahora una sequía de ideas que por fortuna no afecta a todas las vertientes de la prosa, pero que deja ligeramente descabalada esta imaginación sedienta de nuevas aventuras.
Miro atrás y me parece que no era yo esa persona que por más de diez años no empuñó un bolígrafo presentando batalla al papel en blanco. Aquella cobardía que atenazaba la mano y volvía pedregal el terreno fértil de la fantasía, era mía, lo sé y lo asumo. Hibernó el escritor por más de dos lustros, envuelto en la frialdad de la desmemoria; despertó en ecos de un pasado que le trasladó a un cortijo llamado la Bernalesa a finales del siglo XIX. Tornó cobardía en valor, el papel en blanco se llenó de trazos, creció el cereal de entre las piedras de caliza.
Hoy, tras días de silencio escribo sin certezas, sin sentido, sin historias. Sólo me mueve el afán de escribir más allá de la novela que crece, pero que aún debe permanecer oculta a otras miradas.
Sí, no cabe duda que los cuentos, los relatos y las entradas de blog, son como la vida. Se encuentran en cualquier lugar, solamente hay que atraparlas.

Dolores Leis Parra

Navegador de artículos