Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

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Mediodía

Queda atrás el mediodía, obediente sigo a Sarito hasta el jardín. Me siento en la entrada para llenarme de sol, él se tumba junto a la banca que sostiene el cubo de agua del que bajan a beber los gatos vecinos. Se siente el calor, mi cuerpo lo agradece el suyo se adelanta medio metro dejándose caer en las sombras de las flores que ocultan la reja.

Sin tregua pasan los minutos…

Cansado, quien sabe si de la arena húmeda que le sirve de colchón o de la soledad que le envuelve, camina hasta la escalera para sentarse a mi lado, vigilante observa cada brizna, cada rama, cada insecto, cada efecto del viento que a sus ojos se vuelve juguete o manjar.

Miro la fecha de mi última entrada, hace semanas que no publico una historia, aunque las historias siempre giran en torno a la mente desbocada. Cuesta dar forma a las ideas, disfrazar la realidad de ficción, crear señuelos, encontrar un minuto para sentarse a tomar sol y disfrutar del ronroneo calmo de un gato. Cuesta no pensar en nada, tan sólo escribir.

Dolores Leis Parra

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La torre

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Tengo el blog ligeramente (¿ligeramente?) abandonado. Podría escudarme en que estamos en verano (vivo en el hemisferio Sur) y es bien sabido que en esta época todos colgamos el letrero de «cerrado por vacaciones» en la última entrada y no abrimos hasta que las noches estivales comienzan a refrescar; pero sería engañarme a mí misma porque lo cierto es que aunque los poemas han acompañado a la estación y al mar, no me decido a compartirlos pues me alimento de la esperanza (y la ilusión) de formar un poemario, digno y veraz, que emocione y guste al posible lector, y para ello creo que la sorpresa de lo inédito es importante, aunque quien sabe, quizá, como en tantas otras ocasiones, esta apreciación esté equivocada.
Canas forma parte de esos poemas de mar, escrito cuando las olas aún resonaban en los oídos urbanos y el bañador recién salía de la lavadora tras eliminar los últimos residuos de sal que, rebeldes, se adherían a la tela. No sé si como muestra sirve un botón, pero si persisto en la idea será el único que alcancen a leer. No se confundan no abandono su escritura, «mi escritura», tampoco cierro el blog, ni por vacaciones ni por derribo, es mi torreón, al que me subo cuando necesito otear el horizonte y encontrar palabras para sobrevivir.

Dolores Leis Parra

Soy como soy

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Soy como soy y sé que no puedo agradar a todo el mundo.
Escribo historias, más o menos largas que algunos dicen son novelas, otros no dicen nada, me gusta creer que quizá lo piensan.
Mis publicaciones en facebook, incluso en este mismo blog se han espaciado en el tiempo, aclaro que tengo mucho guardado en la garganta pero con los años me he vuelto más precavida y trato de moderar mis pensamientos y mi lengua por temor a herir, con mis comentarios, a quienes me conocen y a pesar de ello me quieren; aunque poco importa lo que decimos en este medio tan saturado de información y textos, seguidores y detractores habrá siempre… lo olvidaba, también indiferentes, todos queremos que nos lean pero poco leemos al compañero, nos miramos el ombligo con cada frase o poema que buscamos convertir en memorable (824 me gusta y 87 comentarios) y si no resulta siempre podemos contar los más oscuros pecados que esconde nuestro interior, la literatura no vende, el morbo sí.
En este tiempo he aprendido a diversificar mi creatividad, a la escritura le he sumado la artesanía, trabajo con piedras que, combinadas con metal se transforman a las más hermosas pulseras, collares y aros, disculpen si suena vanidoso (hasta yo sucumbo a los pecados) pero ¿qué clase de artista sería si no me gustara mi propia creación? Amo la escritura y la orfebrería, en ambas soy una aprendiz, en ambas trato de crecer cada día.
A mis casi cuarenta y diez intento ponerme el mundo por montera pero aún siento cierto pudor a exponer abiertamente lo bueno y lo malo que me rodea; podría hablarles de sentimientos, de sexo, de sueños, de frustraciones, de comidas, de canciones, y todo ello adornado con un gran lazo de erotismo, cinismo, maldad o mala educación (a gusto del consumidor), pero por suerte o por desgracia soy como soy, mezcla de ficción y realidad, mezcla de miedo y osadía, mezcla de tú y yo.

Dolores Leis Parra

Hoja en blanco

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Los asiduos al blog habréis notado que hace días no publico ninguna entrada.

No son falta de noticias, ni siquiera de palabras. Culpemos al tiempo que en estos días ha corrido en mi contra. O a mi cabeza, que está pero no está, persiguiendo sueños y quimeras en el complicado devenir literario.

Hace días que no subo entrada al blog y eso no es bueno, porque una hoja en blanco no invita y cada invitación no entregada, es un lector que se pierde entre las imágenes del televisor.

Dolores Leis Parra

A todos los efectos ya es septiembre

Sin café mañanero, ayuna de seis horas, el calendario desde su pared de la cocina me dice que estamos a 28 de agosto, pero a todos los efectos, hoy, es septiembre. Cómo recuerdo del periodo estival contaremos a los amigos las experiencias vividas durante las vacaciones y enseñaremos alguna foto guardada en el móvil, pero después de eso, poco más nos quedará del verano.

El noveno mes del año, es un mes de inicios y sorpresas. En mi caso, tiene un significado especial. Mi curso no puede comenzar mejor. Dos colaboraciones aparecerán en sendas revistas, una de ellas de formato digital, la otra convencional y buzoneada. La presentación de mi libro en una librería madrileña está prácticamente cerrada, a falta de pequeños detalles por concretar. Tengo una novela en marcha que “progresa adecuadamente” y con la me siento muy satisfecha, además, sé que el fin de las vacaciones, aunque suene a paradoja, me permitirá dedicar a los nuevos personajes todo el tiempo que merecen.

Continuar con este blog, nuevos relatos, algún certamen… No podéis negarme que septiembre es un gran mes. El mes en que por fin podemos dedicarnos a los que nos gusta. Veremos menos a la pareja, a los hijos, a los nietos, tendremos que compaginar la escritura con el trabajo… pero el tiempo será exclusivamente nuestro, volveremos a multiplicarlo para que nos permita continuar con esta pasión que envuelve la literatura sin por ello descuidar obligaciones más mundanas.

Dolores Leis Parra

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