Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

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Si yo te contara

No hay mayor riesgo en este oficio, aparte del de morir de hambre, que tus amigos y no tan amigos descubran a lo que te dedicas, todos tienen un conocido cuya vida (por no decir la propia) es digna de una novela y debes sentirte afortunado porque de entre los miles de escritores que pueblan esta tierra es a ti a quien han elegido para que la cuentes. Si me dieran un euro por cada vez que la famosa frase ha sido susurrada en mi oído no digo que sería millonaria pero, de seguro, para más de una noche de farra me llegaría; y por supuesto no creo ser la excepción.
Pensar que con nuestra vida se puede escribir una novela es la mayor prueba de vanidad que nos envía el universo, si a eso se le suma que nos dedicamos, con mayor o menor fortuna, a la literatura, la vanidad, no cabe duda, se transforma en ego.
P.D: La sombra de la muerte planea sobre uno de los personajes.

Soy como soy

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Soy como soy y sé que no puedo agradar a todo el mundo.
Escribo historias, más o menos largas que algunos dicen son novelas, otros no dicen nada, me gusta creer que quizá lo piensan.
Mis publicaciones en facebook, incluso en este mismo blog se han espaciado en el tiempo, aclaro que tengo mucho guardado en la garganta pero con los años me he vuelto más precavida y trato de moderar mis pensamientos y mi lengua por temor a herir, con mis comentarios, a quienes me conocen y a pesar de ello me quieren; aunque poco importa lo que decimos en este medio tan saturado de información y textos, seguidores y detractores habrá siempre… lo olvidaba, también indiferentes, todos queremos que nos lean pero poco leemos al compañero, nos miramos el ombligo con cada frase o poema que buscamos convertir en memorable (824 me gusta y 87 comentarios) y si no resulta siempre podemos contar los más oscuros pecados que esconde nuestro interior, la literatura no vende, el morbo sí.
En este tiempo he aprendido a diversificar mi creatividad, a la escritura le he sumado la artesanía, trabajo con piedras que, combinadas con metal se transforman a las más hermosas pulseras, collares y aros, disculpen si suena vanidoso (hasta yo sucumbo a los pecados) pero ¿qué clase de artista sería si no me gustara mi propia creación? Amo la escritura y la orfebrería, en ambas soy una aprendiz, en ambas trato de crecer cada día.
A mis casi cuarenta y diez intento ponerme el mundo por montera pero aún siento cierto pudor a exponer abiertamente lo bueno y lo malo que me rodea; podría hablarles de sentimientos, de sexo, de sueños, de frustraciones, de comidas, de canciones, y todo ello adornado con un gran lazo de erotismo, cinismo, maldad o mala educación (a gusto del consumidor), pero por suerte o por desgracia soy como soy, mezcla de ficción y realidad, mezcla de miedo y osadía, mezcla de tú y yo.

Dolores Leis Parra

De cobardes y sequías

Los cuentos, relatos y entradas de blog son como la vida, unas veces te llegan de frente, te miran a los ojos y sabes con exactitud lo que quieres contar, otras, se ocultan en los recovecos de la mente y por más que tratas de localizarlos es casi imposible llegar a ellos, sobre todo porque como buenos jugadores, van cambiando de lugar, conforme sienten que te acercas.
A un verano intenso y prolífico en lo que a literatura se refiere, vivo ahora una sequía de ideas que por fortuna no afecta a todas las vertientes de la prosa, pero que deja ligeramente descabalada esta imaginación sedienta de nuevas aventuras.
Miro atrás y me parece que no era yo esa persona que por más de diez años no empuñó un bolígrafo presentando batalla al papel en blanco. Aquella cobardía que atenazaba la mano y volvía pedregal el terreno fértil de la fantasía, era mía, lo sé y lo asumo. Hibernó el escritor por más de dos lustros, envuelto en la frialdad de la desmemoria; despertó en ecos de un pasado que le trasladó a un cortijo llamado la Bernalesa a finales del siglo XIX. Tornó cobardía en valor, el papel en blanco se llenó de trazos, creció el cereal de entre las piedras de caliza.
Hoy, tras días de silencio escribo sin certezas, sin sentido, sin historias. Sólo me mueve el afán de escribir más allá de la novela que crece, pero que aún debe permanecer oculta a otras miradas.
Sí, no cabe duda que los cuentos, los relatos y las entradas de blog, son como la vida. Se encuentran en cualquier lugar, solamente hay que atraparlas.

Dolores Leis Parra

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