Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

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Frases ya escritas

…despierta el metro con su carga de insomnes (1 de Noviembre, 2014)

…muñones de dedos amputados señalando un corazón (Entelequia, 2015)

…El silencio se adueñó de los altos techos (El pasado en cada esquina, 2015)

…Morfeo (no) tiró la toalla (Matrix, 2015)

…no vio la sombra, tampoco la sombra que seguía a la sombra (El pasado en cada esquina, 2015)

…y alegra esa cara Maxwell, que estamos en España (El último Bernal, 2013)

…Cuesta no pensar en nada, tan sólo escribir (Mediodía, 2017)

…si nos anclamos al pasado renegando del futuro ¿qué sentido tiene desafiar al presente? (Relatividad, 2017)

Dolores Leis Parra

 

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Para regalar(te)

El pasado en c541323_154467744719628_1539862481_n

Esta navidad regala(te) un libro, o dos, o… para el tercero todavía hay que esperar un poquito.

Hay maneras y maneras

De siempre se ha dicho que escribir un libro es como parir un hijo. Tal vez la comparativa no sea muy acertada, después de todo el libro, una vez editado, no llora a las tres de la mañana porque tiene hambre o el pañal sucio, pero es cierto que por haber <<nacido>> de ti, lo muestras con el mismo cariño y orgullo con que muestras a tu hijo, aunque no sea todo lo guapo o perfecto que quisieras.

Soy de esas madres que siempre defiendo a mis vástagos, pero nunca me he engañado ni he engañado a los demás, tampoco he tratado de hacer que comulguen con ruedas de molino, si alguien me ha señalado algo malo y realmente es cierto, no lo he negado e incluso he avisado a otros de lo que van a encontrar. Acepto todas las opiniones, lo único que pido es es que lo digan con respeto, sin buscar hacer daño ni ofender.

Hace unos días puse un tweet en el que decía que era la última vez que me fustigaba con relación a las erratas de la novela, pero se ve que me faltaba éste último latigazo.

Ahora sí, ni uno más.

Dolores Leis Parra

El último Bernal

El último Bernal en ebook

Suicidio literario o la verdad por delante

Cuando el escritor novel autopublica suele cometer ciertos errores, bien por inexperiencia, bien por las prisas de ver su primera obra impresa.

Algunos ya sabéis que publiqué mi primera novela hace unos meses. Lo primero que llama la atención de ella es lo gorda que es. Tiene algo más de 650 páginas, no era intención que tuviera tantas pero finalmente ese fue el resultado. Con respecto a ello, hay personas que me han dicho que se podían suprimir algunas, también hay quien dice que con menos páginas la novela hubiera quedado coja. Necesitaba un número determinado de hojas para quedar completa; y éstas son las necesarias, bajo mi punto de vista para poder contar, todo lo que quería que los lectores supieran y no dejar cabos sueltos.

El tema de las erratas es otra cosa. No sabía que existían lectores beta, o correctores profesionales que se dedican a pulir una obra hasta dejarla perfecta. Yo fui la  encargada de corregir mi obra, con paciencia y ayuda de algún lector voluntario (del corrector ortográfico de word no hablo porque según queda de manifiesto, no es demasiado fiable). En un momento determinado tuve que decir “basta”, porque a fuerza de leer y releer, cada vez perdía más sentido lo que trataba de contar. ¿Qué se colaría algún error o falta ortográfica? Era más que probable, sólo me cabía esperar que fueran las menos posibles.

Otra cosa que se me achaca es que no puntúo lo suficiente. Por lo que he podido darme cuenta, mi escritura se caracteriza por frases largas, con pocas pausas entre palabras. Es mi manera de escribir, y ahora, siendo consciente de ello (no lo fui durante la escritura de El último Bernal) y cuidando el ser más clara en las expresiones, me sigue sucediendo. Aunque espero que se aprecie el esfuerzo que hago por ajustarme más a las normas establecidas, en ningún caso quiero perder mi propia identidad, correcta o incorrecta manualmente hablando, pero mi estilo.

Hay editoriales que aunque auto publiques si te corrigen el texto y distribuyen la obra. Por desgracia en este momento no tengo los medios económicos para reeditar la novela, ahora sí, en un envase perfecto. Porqué las opiniones negativas que me llegan tienen más que ver con la forma que con el fondo. El último Bernal, es fácil de leer, engancha, tiene giros inesperados, acotaciones originales… pero hay que darle una paliza al corrector. Los que me hacen esta última observación también me dicen que no afecta a la lectura ni a la comprensión del texto. Otros no hablan para nada de ellas, y los hay también en según que pasajes del libro, culpan a dichas erratas de darle poca claridad.

Me estoy tirando piedras contra mi propio tejado con este artículo. Pero las vigas son fuertes y una vez sustituida la frágil uralita por tejas de barro, seguiré luchando por esta novela. Creo en ella, en la historia que cuenta, en la de Jimena y en la mía, que en definitiva van juntas en esta aventura. Puede que alguna presentación que tengo medio apalabrada, se caiga tras leer esto, con toda libertad, me podéis decir lo que sea. También puede hacer desistir a posibles lectores, de alguno de los cuales, espero su opinión, y por supuesto, puedes echarte para atrás en acompañarme en la presentación antes mencionada si así lo deseas (a quién va dirigida lo entenderá)

Para mi próxima novela, que ya está en marcha porque estas cosas te dejan tocado, pero no te hunden, contrataré un corrector, o quizás alguna editorial con corrector en plantilla se interese por ella. En ese caso la historia, perfecta en su forma, habrá perdido un pedacito de mí, porque habrá alguien que se encargue de poner puntos y comas, acortando esas frases demasiado largas que me son tan comunes.

A todos los que ya la han leído, gracias por confiar. A los que a pesar de leer esto, continuáis con ganas de leerla, adelante, os animo a que lo hagáis y disfrutéis del universo que os ofrece “El último Bernal”. Y a los que después de esto, deciden no hacerlo, gracias también por permitir que me explique. No me gusta mentir y desde que los primeros lectores me hablaron de las erratas, cada vez que ofrezco la novela a alguien, siento que no soy totalmente sincera. Por fin lo he sido, ahora todos saben lo que encontrarán cuando la abran, en forma y fondo.

Aunque me late acelerado el pulso por esta confesión que temo no llegue a ser comprendida, el cuarto Chakra (Anahata), siente un inmenso alivio, por fin el puño que durante meses le ha estado oprimiendo, abre sus dedos y le permite bombear libremente.

Dolores Leis Parra

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