Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Pecados para una eternidad

No sabe que la llevó hasta esa ciudad, ni por qué compró aquel ático. Su única distracción es mirar desde aquella ventana acristalada y atormentarse añorando el mar. Cierra los ojos, se imagina viajando en un hermoso galeón que surca océanos de asfalto que mutan en agua; los coches semejan grandes olas que se elevan para desaparecer fundidas con la superficie salada y quebradiza que forma el suelo. Predomina el gris, pero no importa, ese color de la ciudad se asemeja al vestido por el mar en un día de tormenta.

Él sueña con escalar montañas. Altos edificios coronados en nieve, nieve que ensucia los pies desnudos de los sherpas; hileras de cuerdas anudadas a la cintura para alcanzar la cima, desde ese campamento base que no es otro, que la ciudad dónde habita. Sube la mirada, analiza como buen explorador la ruta a seguir, en lo alto la corona de laureles, el sueño conseguido. El último de los 8000 por conquistar.

Cruzan sus miradas. Ella ve un Neptuno que emerge del mar, en pos de un tesoro extraviado en su mundo de cuento. Él ve la cumbre anhelada, el Himalaya inamovible en que clavar su estandarte de conquista. Ella sale con prisa de casa, duda y el ascensor abre en ese momento sus puertas, nadie sale del interior es una invitación a entrar, acepta agradecida esa señal que se le ofrece. Él utiliza las escaleras, sabe que la recompensa será más hermosa cuanto mayor esfuerzo emplee en conquistarla.

Ella encuentra un portal vacío.

Él, una puerta cerrada.

De nuevo el destino, hado invisible y caprichoso cruza sus caminos para volver a separarlos. Les muestra lo que perdieron en otra vida. Caballero y plebeya. Pirata y princesa. Militar y guerrillero. Yeti y Ariel.

Se acaban las oportunidades, la engañifa del caramelo que se enseña pero no se da. Esta vez el destino, tampoco se ha mostrado generoso con ellos, no ha sentido compasión de su extravío, hado invisible y rencoroso, piensa que aún les queda penitencia por cumplir. Su pecado dista mucho de ser perdonado.

Dolores Leis Parra

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4 pensamientos en “Pecados para una eternidad

  1. Solo un instante… eterno. Muy bello, Loli.

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