Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Buscando empleo

― Buenas tardes. Tome asiento por favor.

El hombre indicaba una silla enfrente de la que él ocupaba.

― Buenas tardes.― saludó ella sentándose.

― Usted dirá ¿a qué debo su visita?

― Estoy buscando trabajo.

― ¡Cómo la mayoría del país!

― Lo sé, lo sé. Pero yo― hizo énfasis en el yo― tengo muchos años de experiencia. Empecé siendo casi una cría.

― Una cría sigue siendo señora. No hay más que verla.― un toque de galantería nunca venía mal.

― Gracias, es usted muy amable. Pero ya he llegado a los cuarenta, los años no perdonan. Ya quisiera yo…― una pausa incómoda de llenar.

― Pues usted me dice. ¿En qué puedo ayudarla?

― Pues claro que le digo. Y le repito. Busco empleo. Le aseguro que soy muy buena en lo mío, aunque lamento decirle que no puedo ofrecerle referencias que lo avalen. Cosas de la vida.

― ¿Y puedo saber a qué se dedica?

― Soy ama de casa en paro.

― Querrá usted decir que busca un primer empleo.

― No señor, quiero decir lo que he dicho. A-ma de ca-sa en pa-ro.― y lo dijo así, silabeando para que la entendiera.

― ¿Pero eso existe?

― Por desgracia sí. Mire usted, yo aspiraba a la jubilación, pero ni modo. Hace una semana que mi marido me ha despedido.

― ¿Qué su marido la ha despedido?

― Pues como lo oye. Me puso de patitas en la calle. He oído que va a contratar a una más joven.― y en tono confidencial― Perderá con el cambio, no existe mujer más hacendosa que yo.

Los dedos del caballero tamborileaban sobre el escritorio. Nadie le había preparado para un caso como ese.

>> Además― continuó ella ya sin matiz― después de tantos años ya le conozco bien. Sé los minutos que debe estar la leche en el microondas para que el café quede a su gusto; el punto exacto de acidez en el tomate; como calzarle las zapatillas después de un masajito en sus cansados pies. Usted ya me entiende, cosas que se aprenden a fuerza de mucho practicar.

― Si usted lo dice. En fin, volvamos a lo que nos ocupa ¿Qué clase de trabajo está buscando?

― Creo señor que no me escucha. Por supuesto busco lo mismo. Soy ama de casa, no voy a emplearme en otra cosa.

― ¿Y qué le hace pensar que en nuestra empresa va a encontrarlo?― preguntó él cada vez más confundido.

― Según tengo entendido las tres cuartas partes de su plantilla son hombres y de ellos, más del cincuenta por ciento solteros.

― Pues siento decirle que no puedo ayudarla. Me casé hace quince días. Acabo de regresar del viaje de novios.

― Más lo siento yo.― se levantó resignada― Le pido disculpas por el malentendido. Si ya decía que llevaba días sin verle… Un favorcito ¿podría indicarme a cuál de sus compañeros debo dirigirme para que dé curso a mi solicitud? Gracias por su amabilidad y por favor, no olvide saludar a su señora de mi parte.

Dolores Leis Parra

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4 pensamientos en “Buscando empleo

  1. Mira que tienes frescura !

  2. pues me ha encantado, de verdad, qué divertido, y qué original. bravo. por cierto, estoy de acuerdo con criss, a partir de los 40 s gana en frescura. jeje. saludos

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