Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Estrella

Artículo Altheia nº 10

Artículo publicado en el nº10 de la revista Altheia, que corresponde al mes de diciembre de 2013

Aunque el cruce daba a tres caminos diferentes no tomó ninguno. A la derecha un pequeño espacio de terreno, alfombrado de hojas invitaba a tumbarse. La noche era cálida, y la chaqueta anudada a la cintura, le sirvió de almohada para aquel colchón improvisado.

La farola más cercana quedaba a poco menos de un kilómetro, suficiente para que la luz artificial no restara luminosidad al firmamento, permitiendo vislumbrar ese cielo, que sin ninguna duda, era el más hermoso de toda la comarca.

Mientras contemplaba las estrellas, trató de mantenerse despierto, no quería perderse ni un segundo del hermoso espectáculo que se ofrecía ante sus ojos. Paradójicamente esas mismas estrellas, observaban al ser diminuto que distante, en otra galaxia, admiraba su belleza. Y coquetas cual mujeres a punto de partir hacia una fiesta, estudiaban su reflejo en ríos y mares, compitiendo por ser la más grande y luminosa en aquel cielo común.

Llamó la atención del muchacho una de ellas, no es que tuviera nada especial, pero con los astros sucede como con los amores, nada distingue un alma gemela salvo la certeza de que la has encontrado. Así lo sintió cuando la vio a lo lejos. Aquella era su estrella Se elevó la risa por encima de la chopera cercana, feliz por toparse con ella. No es fácil, muchos no lo logran y otros, equivocan la elección, tomando como suya la luz destinada a otro mortal. Afortunado, por segunda vez en su corta vida se encontraban.

En lucha constante contra el sueño, supo perdida la batalla cuando el arrullo del riachuelo adormeció los sentidos, invitando a abandonarse entre los brazos de Morfeo. Cabezadas apresuradas que le permitían reencontrarse en pocos minutos. Más la noche era terca, y empecinada en llevarle a su terreno, dejó caer sobre él, el peso de la oscuridad, tornando de nuevo fugaz a su estrella. Se despertó al alba, enfadado consigo mismo al comprender que había perdido la posibilidad de contemplarla ¿Cuántas oportunidades más le daría el destino para hacerlo?

Cabizbajo, regresó al cementerio, todavía quedaba mucho por hacer antes de tomar el autobús que le llevaría al pueblo cercano dónde estudiaba. Cortaría las flores con las que su madre adornaría los jarrones, ayudaría a su padre en la limpieza de las lápidas y durante los breves instantes que el trabajo le dejara, se sentaría junto a la tumba de su Estrella para contarle que aquella noche, a lo lejos, la había vuelto a ver.

Dolores Leis Parra

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