Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Historias en autobús

Historias en autobús

Viajar en autobús es un magnífico escaparate a la diversidad que nos rodea.

Veo una joven (no más de veinte años), lleva dentro de su bolso un perrito pequeño, como sugiere el diminutivo, es un chucho feo, negro y delgado. La madre de la joven (que no del perro), se sienta detrás y se pasa todo el viaje haciendo cucamonas al animal, entre frase y frase, la más joven besa el largo hocico que asoma por una abertura de su bolso ¿Serán igual de cariñosas la una con la otra, como lo son con el perro?

“Lo poco gusta, lo mucho cansa” Escucho sin querer esta cita (o queriendo, que en el autobús ya se sabe, igual escuchamos conversaciones ajenas, que leemos el libro de nuestro compañero de asiento) y retrocedo al pasado. He oído infinidad de veces esta frase aunque llevara perdida años en mi memoria. He de dar la razón a la mujer que la ha pronunciado, aunque en mi ensimismamiento he perdido el hilo de la conversación que ambas mantenían. No cabe duda que la frase resulta certera con independencia del contexto en que se pronuncie. Pero ¿Cómo cuantificar ese poco o mucho? ¿Dónde encontrar ese término medio que en teoría nos lleva a la virtud?

Frente a mí se sienta una chica, vista desde mi edad, casi una niña. Su cabello mezcla la gama de violetas hasta llegar al rosa, el labio inferior apenas se ve, oculto por una línea de pirsin, en los ojos una gruesa raya de kohl  le dibuja unas ojeras que su juventud niega. El tinte, los pirsin (y posiblemente algún tatuaje), la languidez de los ojos ocultando con maquillaje su brillo, están ahí, son parte de esta juventud que nos rodea. Moda, o modo de saberse parte a una tribu y afrontar la vida. ¿Qué pasa por la cabeza de una adolescente para maltratar su cuerpo de esa manera?, porqué estéticas aparte y por muy valiente que seas, tiene que doler.

Levanto la cabeza ¿Me observarán los demás como yo hago con ellos? ¿Qué imagen se crean de mí esos viajeros que ni conozco ni me conocen? Su mirada se detendrá en alguien que trata de tomar notas en una libreta obviando vaivenes y mareos. ¿Intuirán que escribo sobre ellos? ¿Qué la vida que proyectan forma parte de mis historias?

¿Escribirá simultáneamente alguien sobre mí?

Dolores Leis Parra

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4 pensamientos en “Historias en autobús

  1. Anónimo en dijo:

    no sabes narrar

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