Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Ninguna parte de José Luis Morante

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Presenta José Luis Morante su poemario “Ninguna parte” en la librería Alberti de Madrid y eso merece estrenar libreta que además reza en su portada la palabra Amigos.

Llego demasiado pronto, como siempre. En una ocasión él mismo me comentó que cada vez son menos los amantes de la puntualidad, tú, yo… pero no es cierto, son muchos los amigos igual de puntuales que nosotros.

Me advirtió también hace unos días, que la librería Alberti era un sitio mágico en el que habían leído los mejores poetas desde hace 30 años, cuando bajamos a la planta inferior y tomamos asiento en el semicírculo que forman las sillas, esa magia se eleva y te hechiza mientras me rodean los libros y varias decenas de amantes de la poesía.

Javier Lostalé hace un recorrido por la obra de José Luis Morante, nos recuerda que tiene tres premios en su haber, el premio Cernuda, el San Juan de la Cruz y el premio Hermanos Argensola. Habla de “Ninguna parte”, enumera alguno de sus poemas, no se detiene en la lectura de ninguno, prefiere que sea el propio poeta quien lo haga. Y así sucede, Javier le cede la palabra y José Luis Morante empieza a desgranar alguno de los versos que componen su última obra. Alguno tan emotivo que hasta la voz parece que se empaña al leerlo.

Tras firmar mi ejemplar al final de la presentación, trato de regresar al mundanal presente leyendo un wasap enviado por mi hermano emplazándome al día siguiente para nuestra comida mensual (disculpad esta divagación totalmente ajena a lo que nos compete), cuando me aborda un caballero que me indica lo bien que ha estado el acto. Me extraña el abordaje, no recuerdo haberle visto en el interior y el libro que lleva en las manos, no sólo no es el de Morante, ni siquiera es de poesía. Asiento educadamente y camina a mi lado. Sus palabras me desconciertan, me habla del estado de ánimo del poeta, dice “le notaba lúgubre”, la palabra me choca hasta el punto de dudar de si es esa realmente la utilizada, pero me convenzo de que sí, ese es el adjetivo. Le contesto que no puedo opinar, conozco a José Luis desde hace unos meses y aunque los hilos del cariño son fuertes entre nosotros, apenas si hemos coincidido una decena de veces, tal vez menos (todo esto por supuesto, con palabras menos bonitas que las que ahora escribo) Le recuerdo sus referencias al alzheimer, a la ceguera, a la memoria… una cosa es plasmar en un poema el dolor que nos deja una situación personal y otra decirla de viva voz. Termino de hablar y me recrimino en silencio, que respuesta tan insulsa, tan poco apropiada, porque ¿quién soy yo para poner voz al dolor de otros? Continúa a mi lado durante algunos metros más, comentarios banales y un encantado antes de separarnos en el cruce de la calle Princesa.

Hasta aquí los hechos de anoche, los palpables, los tangibles. Ahora la lectura de Ninguna parte y sentir con los versos del poeta.

 

Dolores Leis Parra

 

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