Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Medidas de seguridad

No era yo quien estaba en el aeropuerto de Barajas el lunes a las ocho de la mañana, aun así no me cuesta imaginar, dada la fecha, la gran cantidad de viajeros que esperaban para pasar los pórticos y poder acceder a su puerta de embarque. Mi hijo Daniel, y su novia Gema entre ellos, que aguardaban turno para comenzar sus vacaciones con destino Roma. Daniel lo había preparado sin decirle nada, para sorprenderla, pues Gema quería conocer esa ciudad. Todavía retengo en la retina la imagen que ofrecían al salir de casa. La ilusión de él, la expectación de ella.

Daniel llevaba su nueva tablet, que tuvo que sacar de la maleta y dejar junto con otros objetos personales en una bandeja. Pasaron las bandejas, pasaron las maletas, pero ni él ni su novia lograron pasar. Cuando mi hijo cruzaba, el arco empezó a pitar. Se tanteó los bolsillos, buscando si había dejado algo metálico en ellos, al no encontrar nada, seguridad se acercó y empezó a cachearle para cerciorarse que no portaba nada que pusiera en riesgo la integridad física de los demás. La mala suerte (y el despiste) ronda y planea sobre uno cuando menos se lo espera. Tuvo que abrir también la maleta porqué llevaba un bote de espuma de afeitar. Mientras todo esto sucedía Gema, que iba detrás, esperaba que le dieran paso, por lo que tampoco podía acceder a las bandejas que ya habían pasado el detector y descansaban al otro lado de la cinta.

No es difícil imaginar lo sucedido. En el tiempo trascurrido hasta aclarar que no llevaba nada metálico-peligroso, y tirar el bote de espuma, alguien había adquirido por el famoso método de meter la mano, una magnífica tablet con funda roja. Por supuesto pusieron la denuncia. Muy amables le dijeron que no podían hacer nada, que dejaran sus datos y si aparecía ya les llamarían, que a su regreso el viernes, pasaran por objetos perdidos por si alguien (que sepa que no se la han quitado, que la ha perdido) tras encontrarla, la había dejado allí.

No fue nada divertido empezar así las tan ansiadas vacaciones.

Los controles son necesarios, hay mucho chalado por el mundo; pero mientras a ti te retienen sin pasar los arcos de seguridad, tus pertenencias corren por la cinta sin que nadie las vigile. Te dicen “no pierdan de vista sus objetos personales” ¿cómo no hacerlo si tú estás a un lado y ellos a otro?

No le quito la culpa a Daniel ¡A quien se le ocurre meter un bote de espuma de afeitar! Por Dios hijo, si te afeitas una vez a la semana y sólo vas a estar cinco días en Italia.

Fuera de la broma fácil, lo cierto es que desde el lunes a Daniel le han quitado un peso de la maleta (viaja en Ryanair) y alguien lo ha aumentado.

Dolores Leis Parra

Anuncios

Navegación en la entrada única

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: