Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Ángel y demonio

El ángel que reposaba sobre su hombro derecho, y el demonio que hacía lo propio sobre el izquierdo, no paraban de discutir. Era una imagen digna de la mejor película de animación, pero por desgracia no podía darle al botón de off y hacerlos desaparecer. No le quedaba más remedio que aguantar su incesante parloteo e inclinarse hacia uno u otro, según los argumentos esgrimidos tuvieran más o menos peso.

No es fácil confesar una aventura.

Pero es lo correcto.

Correcto ¿para quién?

Para todos, naturalmente.

Ojos que no ven… si abres la bocota la perderás.

No puedes construir una relación sobre mentiras.

Pero si sólo han sido unos besitos…

Porqué no ha habido tiempo ¿o acaso pensabas parar, así, sin más?

Nadie tiene que enterarse.

Mira, por ahí viene. Díselo.

“¿Queréis callaros de una vez!”

Marisa se acercaba. Tenía los ojos hinchados y enrojecidos, sin duda había estado llorando y él, no podía verla llorar. No era el momento de hablar, quizás más adelante, cuando sus ojos se iluminaran con una sonrisa, o cuando la conversación se prestara a confidencias, o cuando… Marisa selló sus labios con un tierno beso.

― Estoy lista doctor. Puede apagar el respirador.

Dolores Leis Parra

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