Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Solidaridad a mi juicio, mal entendida

Ayer, toda ilusionada cogí la maleta, la llene de libros y marché hasta el Parque del Retiro donde hoy da comienzo la Feria del libro de Madrid.

Me atendieron muy amablemente en casi todas las casetas, eso sí, explicándome lo inoportuno del día elegido pues andaban contra reloj para que todo estuviera preparado para la inauguración de hoy viernes.

En una de ellas, no diré cual por no ser indiscreta, el discurso que me dieron para no aceptar mi novela fue impresionante. Me dice la mujer, que por cierto ni miró el libro que le ofrecía, que solamente trabajaban con distribuidoras, hasta aquí, perfecto. Pero de pronto me empieza a contar que antes tenían en la librería una sección de mujeres auto publicadas (como es mi caso, soy mujer y me he auto publicado), pero que no habían tenido más remedio que dejar de hacerlo y suprimir la sección, pues las mujeres nos olvidamos enseguida de nuestra obra. Le aseguro que no es mi caso, que yo llevo un seguimiento muy exhaustivo de ella, más me aclara, que no se refiere a eso. Me dice que no somos solidarías con otras mujeres que se auto publican, que ni siquiera miramos la obra que tenemos al lado en la estantería, que no nos interesa en definitiva, lo que publican las demás. Es por ello, que no aceptan obras que como he dicho anteriormente no le lleguen con el respaldo de una distribuidora.

Una, que es bastante cortada, escucha la explicación sin saber muy bien que decir. Recojo mi maleta, que no mis libros que ni siquiera habían salido de su interior, y me marcho en busca de nuevas casetas a las que ofrecer mi material.

Ya con calma y tras meditar lo que la señora me dijo, supe la respuesta que tenía que haberle dado y que no le llegué a dar, pero que ahora escribo, porque lo cierto es que las palabras me queman en la garganta.

“Yo no elijo un libro (y compro muchos) por ser auto publicado o porque su autor sea una mujer. Si me limitara a eso, me perdería centenares de obras que no cumplen esas características y que son libros que sí deseo leer. Bien porque me interesa la novela, el ensayo o el poemario; bien porque me interesa el autor o autora del mismo o simplemente porque el libro me ha entrado por el ojo, me ha llamado la atención la portada, el título o la sinopsis, vamos, que ese libro en concreto me ha elegido a mí. Es por ello que no me considero menos solidaría con otros/as autores por no elegir sus novelas, del mismo modo que si alguien compra mi libro espero que lo haga porque le gusta el género, desea leerlo, se lo han recomendado, siente curiosidad o le ha llamado la atención; no por una solidaridad que según mi criterio, está mal entendida.”

Dicho lo cual, y habiendo desahogado el rum rum que me bailaba por dentro, doy por zanjado el tema. Si las personas en cuestión leen este artículo, que se den por aludidas y por contestadas a lo que por precavida y vergonzosa, no fue capaz de responderles ayer.

Dolores Leis Parra

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