Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Arco Iris

Continuó corriendo, eso sí lo recuerda, minutos, horas… tal vez sólo segundos, aunque los calambres de sus piernas evidenciaban lo contrario. No iba a abandonar, no cuando lo sentía tan cercano que con alargar uno de los brazos lo podría tocar; más constató afligido que los colores juguetones se escapaban de entre los dedos.

Saco fuerzas del anhelo por conseguirlo, corrió más lejos aún del más allá, y cuando la determinación empezaba flaquear, se vio envuelto en un haz de colores que se proyectaba desde el horizonte hasta converger en él.

A pesar de todos aquellos que se burlaron de su hazaña, defendió la veracidad de lo que decía. Pero le dolía tanto ver sus sonrisas incrédulas, escuchar sus palabras tan científicamente correctas que se encerró en sí mismo, impenetrable y hermético, en algunas ocasiones colgado, siempre feliz.

Le descubrí en el bar de una estación de trenes, allá por los Pirineos. Al buscar la mirada de quien con tanta elocuencia hablaba, supe de inmediato, que todo lo que contaba era verdad. Sus ojos reflejaban para aquellos que sabían mirar, los colores de ese Arco Iris que en su loca carrera por la montaña, llegó a tocar.

Dolores Leis Parra

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