Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Presentación de El último Bernal en Villaescusa de Haro

Sábado de gloria, día de descanso en los festejos de la Semana Santa. Tras la muerte de Jesús, los devotos esperan la llegada del domingo de resurrección y entre tanto los vecinos del pequeño pueblo de Villaescusa de Haro, deben decidir como pasar esas horas que la iglesia le da de asueto.

Son pocos los habitantes a diario, pero como en muchos pueblos de España, su población se duplica o incluso triplica, cuando llegan fiestas o puentes que como en el caso de la festividad que hoy termina, se convierten en acueductos.

No elegimos ese día para presentar El último Bernal de manera fortuita, éramos conscientes de que el pueblo se llenaría, los bares bien lo evidenciaban, apenas un pequeño sitio en la barra donde pedir las consumiciones y retirarte inmediatamente para dar paso al siguiente. Las mesas cuyo cometido principal deriva, en la partida que acompaña a la sobremesa, cambia las cartas y tapetes por cañas, chatos de vino y raciones de calamares, ajoarriero o morteruelo entre otras delicias, que puedes disfrutar en el bar de Chema o en el Saga.

Tras los diez minutos de cortesía y con la sala prácticamente llena, empezamos la presentación literaria con la intervención de Cayetano que abría el evento. Cayetano, es uno de los editores de la revista Altheia, su preocupación por la cultura es conocida por todos, facilita cualquier acto a llevar a cabo y está presente allí donde se le requiere. Su juventud es un motor para hacer de Villaescusa de Haro un referente cultural y social. Aunque confesó no haber leído aún la novela, no puedo obviar sus bonitas palabras a la hora de presentar el acto y al autor, o sea a mí, porque si hay algo de lo que puedo enorgullecerme es de ser aceptada como uno más de los paisanos, a pesar de que, como reitero en mi primer artículo publicado en la revista antes mencionada “yo no soy de aquí”.

La sala continua llenándose, algunos quedan en la puerta, pues huecos libres ya no quedan para escuchar desde el interior.

Sentado a mi derecha, Adolfo M. Martínez, pintor, escultor, escritor, artista polifacético donde los haya. Él también quiso acompañarme. De él precisamente surgió la idea y el ofrecimiento para presentarla en el hermoso marco del Palacio rural Univérsitas, donde hace 500 años iba a estar ubicada la universidad que finalmente recaló en Alcalá de Henares. ¿Cómo resumir sus palabras? Imprevisibles y sorprendentes. Sólo puedo decir que Adolfo es Adolfo, sin más calificativos.

Cuando tan singular personaje me dio la palabra temí que los nervios me traicionaran y el temblor de la voz hiciera de mi intervención un cúmulo de balbuceos que ni siquiera recurriendo a leer las páginas que llevaba preparadas para casos de emergencia, pudiera salvar. Pero como bien me dijo Cayetano, estaba en familia y sintiendo que así era, conseguí que mi discurso fuera claro y al parecer ameno. Hasta aplausos me dedicaron al final del mismo.

Pero lo más emotivo, lo que te llega al corazón, es la firma de ejemplares. No sabes cómo agradecer a todas esas personas que han comprado tu libro y esperan para que manuscribas una dedicatoria en el. Cómo agradecer a todas esas personas que sin poder permitirse su compra no han dudado en acudir esa tarde de sábado, a la presentación literaria que anuncian los carteles, donde una tal Dolores Leis Parra hablará de su novela El último Bernal. Soy incapaz de expresar en palabras tantas emociones, quiero decir tanto que el temor a quedarme corta sólo me permite sonreír, feliz y agradecida a todos los que se acercan a mí.

Hermoso oficio el de escritor que tras años de lucha con personajes ficticios, de encierro teniendo como única compañía la inspiración, te permite tales satisfacciones al final del camino. Ahora la obra ya no me pertenece, ha escapado de mis manos para volar a las estanterías y cajones de todos esos lectores que han tenido a bien abrir sus puertas a Jimena Martínez del Rosal, a don Emiliano Bernal, a Lolita Mayoral y a tantos personajes que conforman la historia.

Sirva este escrito para dar las gracias a todos, a los que estuvieron y a los que no; porque finalmente, de todos ellos, es El último Bernal.

Dolores Leis Parra

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