Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Añoranza

Siempre te había acompañado. Años y años junto a ti, desde aquel primer día que  garabateaste rayas inconexas de colores. Fue cambiando de grosor y tamaño, pasó del dibujo infantil a las fotos en color de cantantes y actores de moda, pasó Bose, pasó  Travolta con su mítico traje negro y el cabello chorreando brillantina. Llegaron las imitaciones de los periódicos más importantes, aquellos que movían el mundo y en cuyo interior tú, movías tu mundo. Imágenes en blanco y negro de elitistas ciudades marcaron el paso a la edad adulta, o eso creías, porque en realidad, adulta fuiste siempre.

Seguía acompañándote, ahora en la madurez más necesario, más indispensable aunque menos utilizado. Retornaste a los días del pasado, a las palabras encadenadas en busca de lector; sentimientos, sentidos, amigos, vivencias. También odios y decepciones, que mirados desde la distancia no pasaron de ser meras anécdotas, aunque en aquellos días fueran el motivo de tus lágrimas.

Recuperaste la niñez, la adolescencia, la veintena, la treintena y la cuarentena. Tenías frente a ti pasado y futuro. Ayer, hoy y mañana. Es por eso que el flamante portátil que tan generosamente dejaron los reyes magos bajo el árbol de navidad, no es capaz de subsistir sin un viejo cuaderno junto a él. Porque cuando cierras la tapa del ordenador apagas un montón de ideas almacenadas en archivos, documentos o páginas web; mientras que el papel sin embargo, queda frente a ti en ese punto en que decides dejar de lado el bolígrafo, levantar la vista y preparar la cena. Abuelo y bisnieto de la tecnología (dejo el puesto de nieto a las Olivetti), unidos para un mismo fin.

Los niños no lo valoran, los adultos apenas lo utilizan ¿qué lo hace tan especial para no poder desprenderte de el? Fue uno de los juguetes que acompañaron tu infancia, más barato que las muñecas de moda y siempre ofreciéndote distintas opciones en su interior, según el humor, según las clases, según los chicos, según los sueños… y saber que por muchos años que pasen, te encuentres donde te encuentres, sea la hora que sea, disponer de uno donde plasmar las nuevas historias, siempre estará en tu mano.

Dolores Leis Parra

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