Dolores Leis

"No importa cuán lentamente avances mientras no te detengas"

Testimonio

Me consta que alguno de vosotros habéis echado de menos nuevas historias en este blog. Puede también que otros entren de manera fortuita en él y se encuentren con estas letras, que no solo forman parte de mí. Soy yo.

Alguien me dijo en una ocasión que los seres queridos nos abandonan, especialmente en este 2012, porque no están preparados para dar el salto evolutivo que requiere la nueva era que entrará en breve. Muchas han sido las ocasiones a lo largo de este mes en las que no he podido comprender, porque precisamente yo, era una de esas personas. Voy a ser sincera y desde esa sinceridad que me impongo, os aseguro que ha habido días en que lo he visto todo demasiado negro.

Tras una semana en el hospital, sufrí una perforación de intestino que derivó en una operación de urgencias. La consecuencia es una colostomía que me obligará durante unos meses a saberme ligeramente limitada, pero espero que en ningún caso diferente.

Una colostomía es una incisión en el intestino grueso para crear una abertura artificial a la parte exterior del abdomen. Esta abertura sirve de substituto al ano, a través del cual los intestinos pueden eliminar los productos de desecho hasta que sane el colon o se pueda hacer otra cirugía correctiva. Las heces caen dentro de una bolsa.

Soy afortunada, como dice uno de mis cirujanos, tengo un colon “super, super, super perezoso”, no hay cáncer ni ningún otro mal que pueda hacer la recuperación más larga y penosa. Aprovecharé para conocer mi cuerpo y seguiré las pautas derivadas de ese conocimiento, para un pronto restablecimiento.

Muchos son los amigos y conocidos que han preguntado por mí, extrañados de ver a mi marido solo durante tantos fines de semana. Todos envían besos, recuerdos, deseos de mejoría… ante mi temor a explicar enfermedad tan poco glamurosa, los míos han sabido darle esa naturalidad, y porque no decirlo, comicidad, que yo no lograba ver. He de seguir su ejemplo.

Cuando salga de aquí, voy a hacer todo aquello que por pereza o falsa creencia de tener tiempo de sobra, pospuse. Como dice mi amigo Adolfo, a nadie le gustan las novelas póstumas, mucho menos si el autor es uno mismo, aunque soy consciente de que esa circunstancia puede llevar a incrementar las ventas.

El motivo de este texto no va más allá de contar una vivencia. Mi prima Juli Mary (perdona cariño que haga público el nombre familiar) pensó que tal vez desde el blog, podría ayudar a los demás si contaba la experiencia. No sé si llegaré a tanto, pero el deseo de compartirlo, me ha llevado a seguir su consejo, sin falsas palabras ni medias verdades, sin pudor ni vergüenza. Con la certeza que me da el saber que a mis 45 años soy una luchadora y saldré victoriosa.

Dolores Leis Parra

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